1 de diciembre de 2006

la novata

Fotografía de Digital Heathen

La casa estaba llena de puertas y yo entré por la más pequeña, en silencio, sin llamar la atención. Era mi primer encargo y no estaba segura de ser del todo invisible. Me oculté tras las cortinas y volví a repasar la nota:

Yolanda Ruiz Mayoral, Avenida del Río, 16; ocho cuarenta y siete a.m
.


Cuando faltaba un minuto para la hora, escuché un golpe seco en el piso de arriba. Subí despacio, con una rara mezcla de miedo y curiosidad, y encontré a una mujer tendida en el suelo, junto a una escalera de mano partida por la mitad. No me habían explicado el procedimiento y no sabía bien qué debía hacer. De pronto se incorporó, cojeando, y gritó:


—¡Yolanda, hija, cruza a casa de la abuelita y dile que mamá se ha hecho daño!


Corrí escaleras abajo e intenté detenerla, pero sólo logré escuchar el frenazo del camión.

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